Martín Carmona, conductor: Doy la bienvenida a Ricardo Raphael esta mañana en la cabina de Enfoque.

Ricardo, ¿qué tal? Buenos días.

Ricardo Raphael, colaborador: ¿Qué tal? Me da mucho gusto Martín estar contigo. Saludo a Leonardo desde aquí.

Y, bueno, pues sigue la curva descendente de los días de este año 2014 y una de las noticias quienes estamos interesados en el tema educativo, veníamos esperando, era el resultado del censo educativo.

Te acuerdas Martín, se acordará el auditorio cuando se presentó y aprobó la reforma educativa, había dos temas en la constitución, uno, el sistema de evaluación y el otro, el sistema de profesionalización de los maestros, y un tercero que era muy raro para que quedara en la Constitución, pero así quedó para forzar, decía un transitorio que el INEGI quedaba obligado a levantar cuanto antes un censo para establecer cuántos maestros, cuántas escuelas y en qué condiciones se encuentra, pues las instalaciones y la infraestructura del sistema de educación básica.

Se produjo esa información y ahora que se anuncia, no puedo negarte, nace tocada. No sé si herida de muerte y quiero creer que no, pero sí tocada o con algo en medio, lo cuento un poco a manera de chisme, pero realidad de agravio aquí con el auditorio y es que cuando la Constitución instruye al INEGI para que haga esto y, bueno, una Constitución no es una persona, cuando el Congreso instruye a la Constitución y a su vez la Constitución para que se establezca este censo, se asume que el INEGI debe levantarlo y no lo hace por una razón:

Porque el INEGI es un órgano autónomo, como el Banco de México, es un órgano autónomo como el IFE, y además, es un órgano con solvencia técnica.

Entonces suena impecable, si queremos saber a ciencia cierta qué información hay, pues que sea el INEGI quien nos la proporcione, además, quien mejor que en materia de censos que el INEGI.

El INEGI tiene por mandato constitucional, la obligación de hacer pública cualquier información que levante, no puede guardarse nada por más ingrata, agresiva, crítica o desagradable que sea la información, es decir, es como el médico, oiga señor que tengo yo y no me lo puede usted ocultar.

Bueno, ese es el mandato que la Constitución le da al INEGI, entonces era lógico que en este transitorio fuera el INEGI al que se le encargara la información.

Ahora, para que el INEGI levantara el censo, pues necesitó acudir a la Secretaría de Educación Pública, para pedirle pues si quiera las direcciones de las escuelas, para establecer un sistema de colaboración, ¿y qué crees que hizo el secretario Emilio Chuayfette y la Secretaría de Educación? Obligó al INEGI y yo diría inconstitucionalmente para ambas dos partes, a firmar un acuerdo donde se establece que la información obtenida por el censo, es propiedad de la SEP.

A ver, si la información la levanta el INEGI y todo lo que levanta el INEGI es información pública, no puede venir la SEP y decir, mano, para que yo te ayude a levantar este censo que te instruyeron que levantaras, entonces me firmas este documentito que dice que lo que salga de esa información es mío.

Ahí no se queda el asunto, avanza el censo, se levanta con dificultad, te acuerdas que Oaxaca, en Michoacán, se logra información que por cierto no tenemos la de esos estados, pero se logra acumular la mayor masa de datos posible y quizá la más grande que se tenga en el país.

Eso ocurrió hace seis meses, acuérdate que estamos en 2014, ese mandato fue en septiembre de 2013, ¿y dónde está la información? Bueno, pues no se pudo hacer pública. Ibas al INEGI y decías oiga, y por qué no la hace pública, pues fíjese que firmé un convenio, no me di cuenta, que hace que se lo entregue a la SEP.

El hecho es que durante seis meses, la SEP se niega a entregar esa información, hubo organizaciones como Mexicanos Primero que incluso tuvieron que recurrir ante al IFAI para obligar que al IFAI a que se hiciera público un censo que debía ser público.

Y finalmente, ahora se presenta el sistema de información y gestión educativa, donde el corazón de la información, no es que sea la única, pero el corazón de la información es ese censo.

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