El 18 de junio de 2016 marca una fecha histórica para la justicia en México. Dejamos atrás el sistema inquisitorio para abrazar el sistema acusatorio adversarial. La transición representa dejar atrás un modelo, pesado e ineficiente, que operaba a partir de kilométricos expedientes por escrito. En su lugar llegaron los juicios orales, que estarán continuamente grabados en video, junto con nuevas medidas alternativas de justicia que representarán una válvula de escape para nuestro hacinado sistema carcelario.

María de los Angeles Fromow, quien encabeza la SETEC —órgano de la Secretaría de Gobernación encargado de la implementación del nuevo sistema— conversa con tres especialistas críticas, provenientes de la sociedad civil. Edna Jaime y Layda Negrete, de México Evalúa, defienden un nuevo cuerpo de parámetros, centrados en el ciudadano, para evaluar la justicia en México. María Novoa, directora de Justicia de CIDAC defiende el informe que, junto con especialistas estadounidenses de USAID, sostiene que el nuevo sistema está todavía muy lejos de operar al 100% en México.

Previous post Impunidad para Borge
Next post ¿Cómo controlar a las fuerzas armadas? El papel de la Suprema Corte