Que no se equivoque el señor procurador, la instrucción del Presidente apenas califica como pálido deseo: el caso de los estudiantes normalistas desaparecidos todavía no puede cerrarse.

Si Enrique Peña Nieto tiene horror de quedar atrapado en la tragedia de Ayotzinapa, lo último que debe hacer es instruir a la PGR para que dé carpetazo al asunto. No vaya a ser que una vez echada la llave sea el presidente quien se condene a permanecer encerrado por siempre.

Todos los argumentos para mantener abierta la investigación fueron expuestos durante la conferencia de prensa del martes pasado.

Para leer columna completa: Clic aquí

Previous post Mirreynato ‘La otra desigualdad’
Next post Candidatos sin currículum vitae