Mirreynato, la otra desigualdad

/, Noticias/Mirreynato, la otra desigualdad

Notas de Luis Eduardo Garzón Lozano, para la presentación del libro “Mirreynato, la otra desigualdad”, en el marco de la Feria Nacional del Libro UASLP 2015, en el Patio de la Autonomía

      • Gracias a la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, así como a sus organizadores, particularmente a la Lic. Patricia Flores Blavier, por su amable invitación.
      • Gracias a Ricardo Raphael por permitirme acompañarlo y, de manera muy destacada, por brindarme ésta oportunidad para tener una conversación con él y con el público sobre esta provocación, en forma de libro, que ha puesto a circular entre nosotros.
      • Lo llamo provocativo, porque uno no puede estar ajeno a las afirmaciones del libro; y lo llamo provocación porque, como dicen los colombianos, el libro me provoca, me gusta, me invita a hablar de él, de su investigación, de las expectativas que genera y, especialmente, de su autor.
      • Ricardo Raphael es abogado de profesión y especialista en ciencias políticas y administración pública. Además, periodista de vocación, promotor cultural y defensor de los derechos humanos, y muy en el fondo, antropólogo social.
      • Entre sus libros destacan “El Otro México”, “Para Entender a la Institución ciudadana”, “Los socios de Elba Esther”, entre otros.
      • Me da la impresión de que éste es un libro apresurado. La lectura muestra un torrente de ideas y propuestas que desbordan las páginas. Parece que escribió este libro como Ernesto Sabato lo hizo con uno de sus últimos textos, “La resistencia”.
      • Escribe Sabato:

“Hay días en que me levanto con una esperanza demencial, momentos en los que siento que las posibilidades de una vida más humana están al alcance de nuestras manos.

Éste es uno de esos días. Y, entonces, me he puesto a escribir casi a tientas en la madrugada, con urgencia, como quien saliera a la calle a pedir ayuda ante la amenaza de un incendio, o como un barco que, a punto de desaparecer, hiciera una última y ferviente seña a un puerto que sabe cercano pero ensordecido por el ruido de la ciudad y por la cantidad de letreros que le enturbian la mirada.” (Sabato, 2000).

      • Por ello, la primera pregunta que me gustaría hacerte es ¿qué apremio guió la realización de este trabajo? Tus motivaciones, tus preocupaciones, tu orientación…
      • Y vamos al libro. 247 páginas, 8 capítulos y un epílogo.
      • Inicia con una anécdota tentadora… La del millonario estadounidense Warren Buffet, quien con una fortuna de 62 mil millones de dólares, ha decidido heredar a sus hijos, 6 en total, 10 millones de dólares a cada uno, y el resto donarlo a caridades.
      • Escribe Ricardo que “bajo los focos del estudio televisivo, el multimillonario compartió con parsimonia dos argumentos que desarmaron al entrevistador”, cuando le cuestionaron del por qué de esta decisión, Buffet afirmó que sus 6 hijos son personas maravillosas y que sabrán hacer crecer la herencia que se les otorgará; que están de acuerdo a esa decisión; y, que él cree que la fortuna se crea con esfuerzo, no se hereda. A lo que concluye:

Sería tanto como invitar a participar como competidores para las Olimpiadas de 2000 a las hijas y los hijos de quienes ganaron las medallas en el año 1976”. (Raphael, 2014)

      • El libro es la radiografía de un mal que hoy afecta a nuestra sociedad, pero también es un diagnóstico. Se descubren en él los síntomas y los efectos que produce en nuestro entorno. Pero también, de dónde procede y especula en la posibilidad de hacia dónde pueden llegar.
      • Es como una balanza que se mece entre la realidad como un peso que no podemos soslayar y, en el otro lado lo que la sociedad necesita. Por ello hace evidente el fondo de su trabajo con el subtítulo del libro “La otra desigualdad”. Porque programas gubernamentales, organizaciones de la sociedad civil y medios de comunicación nos atiborran de historias sobre la profunda y lacerante pobreza que padece nuestro país y la crisis de valores que conduce a la profundización de la discriminación que por décadas ha matizado a nuestra sociedad.
      • ¿Cuál es la otra desigualdad a la que se refiere el título de tu libro? ¿Es parte de una batalla añeja de la que hemos sido testigos y que actualmente se ha recrudecido? ¿O es un complejo pero nuevo efecto de la globalización? La economía, nos dice Thomas Pikkety, es responsable de esta desigualdad, cuando no tiene la mirada puesta en el vínculo remuneración-crecimiento. ¿qué opinión te merece esto?
      • El autor tiene cuidado de llevar de la mano al lector por terrenos desconocidos. Pudo haberlo hecho por la brecha fácil de la descalificación, la ridiculización del sujeto, la mofa de sus costumbres y la evidencia de sus agravios.
      • Prefiere, sin embargo, lanzarse al estudio del personaje y lo lleva desde la primera observación, en el capítulo “Entre Mirreyes te veas…”, a la descripción del objeto en sus diversas variables: hábitos, costumbres, virtudes y vicios.
      • Los vemos, como en el cine, refiero ahora a la cinta “Nosotros los Nobles”, vulnerables, solidarios, fraternos, son dechado de felicidad y de gozo por la vida. Claro, en sus circunstancias, son un verdadero ejemplo de coaching de vida pues saben disfrutar de lo bueno, plenamente y sin limitaciones.
      • Pero, el libro también, nos lleva al reflejo de un espejo que podemos imaginar, pero que mostrado en todas sus dimensiones alarma, preocupa y, en muchos casos, escandaliza.
      • Y se podría quedar ahí, pero el autor da un paso más. Nos muestra una vida llena de ostentación y privilegios, que lleva a la impunidad que brindan el dinero, el poder y la corrupción. Desvía la mirada para observarlo, desde otro punto y el mismo, como símbolo de la discriminación y desigualdad que son síntomas de nuestra sociedad actual, de la que no son ajenos, sino protagonistas.
      • Son en esencia, habitantes de ese edificio monumental de varios pisos que es hoy nuestra sociedad. Esa que nos enorgullecía de su movilidad social, y que permitió a un indígena –hablo de Benito Juárez- ser Presidente, o a otro más –don Andrés Henestrosa- pasar de analfabeto quinceañero a uno de los intelectuales, escritores y políticos más entrañables, respetados y cultos de la segunda mitad del siglo XX.
      • Y aquí me detengo un segundo. ¿Podría explicarse con claridad qué pasó con el elevador de este monumental condominio vertical, que no sólo ha detenido su marcha, sino que ha hecho que subir a pie, con escalinatas sin barandales y dobles entrepisos sea prácticamente imposible?
      • Volvamos a los Mirreyes. Esta especie, afirmas, se valora como distinta al resto y desean que así se les entienda, porque no son de generación espontánea sino que provienen de la, por así llamarlo, realeza económica, social y política… Por tanto, se saben de una clase superior, aquella a la que se denomina “gente bien”, o como ellos dicen “gente como uno”… Son sectarios hasta en sus cuentas en redes sociales, y persisten en señalar que viven en la sección VIP de la vida, porque se lo merecen… En particular, hacen gala de sus recursos económicos, los que traducen en poder social y lo entienden también como poder político… influencia…
      • No les gusta pasar desapercibidos y hacen lo que sea para mostrarse, en esta contradicción entre su interés de seguir aislados del resto, y mostrarles que lo están porque tienen el mejor “trago”, la mejor “nave”, el reloj más ostentoso, la tarjeta más negra del mundo, y un séquito que le hace compañía y le ofrece seguridad, física y social, que rebasa, por cierto, al de muchas estrellas de cine.
      • Y no sólo se destacan por su actitud, también en sus formas con el resto de la sociedad marcan su territorio. Tienen el insulto a flor de piel, el gesto desaprobatorio marcado en la cara, el abuso como signo de su fortaleza social, y el desprecio a lo que no consideran propio como regla.
      • Frases como “tú no sabes con quien te metes” son parte del escaso vocabulario que alcanza a ser inteligible por el resto de los mortales, del cual usan con frecuencia excesiva palabras como “lobuki”, “goe”, “antruki”, “cole”, “papalord”, “naquete”, “Jaime” o “Prole”…
      • Por ende, son más que un fenómeno una expresión social, que tiene códigos y comportamientos suyos, que implican como en todo movimiento social la afectación del resto de los estratos y grupos. ¿Hasta dónde hemos sido rebasados por una manifestación, para que peligrosamente se enquisten como un estrato definido, reproducible y estático?
      • Fenómeno misógino, además, produce “mirreynas”, a las que no llega a denominárseles así, cuando mucho “princesas”, quienes reproducen en el subcírculo propio los vicios que hoy criticamos de los varones del Mirreynato.
      • El ser humano, afirma el autor, tiene tres restricciones al interactuar: la de la conciencia, la de la sociedad y a la que obliga el Estado. Límites que ha sido erosionados y que no tienen, hoy un freno.
      • Cuando se habla del debilitamiento del Estado, no se recuerda que el Estado nos incluye y que nosotros somos pieza para que este debilitamiento se acelere o no. Y en ello vamos todos, incluyendo al periodismo, la escuela o la familia.
      • ¿Cómo se puede recuperar el valor de las restricciones como modelo de actuación social? ¿Lo hemos perdido definitivamente? Yo no lo creo.
      • Esta no es la primera presentación del libro de Ricardo Raphael en una feria de libro. Por varios meses ha venido haciendo la ronda de los medios y de los espacios de discusión. Lo curioso, seguramente no soy ajeno a ello, es que quienes han escrito y hablado del libro en foros, medios de comunicación o sobremesas tienen dos características en común. El libro los atrae… Son de estos libros que no pueden dejar de leerse y, en muchos casos, se leen de un tirón. Pero, además, alcanzan una interpretación personalísima. Sea en Puebla, en Veracruz, en Yucatán o en el centro del país, sus comentaristas terminan haciendo referencia al fenómeno desde su propia perspectiva. ¡Todos tenemos una, cercana y evidente, y se convierte en nuestra propia referencia! ¿Qué significa? Que de forma evidente la imagen descrita se multiplica, por imitación y mutuo acuerdo, y están en todas partes. ¿No has percibido esto?
      • Comparto una imagen:

En la sala de cine se mira a un joven manejando con desesperación una pesera. Tiene veintitantos, viste y se arregla de forma diferente a la de otros choferes de línea. Escucha por la radio, a todo volumen, una canción de Luis Miguel y, de acuerdo con la trama, añora los tiempos de comodidad, relajación e impunidad que le brindaba una vida acomodada, en una casa de lujo en una zona residencial, recién perdida por problemas legales de su padre. El público en la sala se involucra con la trama. Aquel que unos minutos antes había engañado a su padre para cumplir un compromiso de la empresa familiar y usaba el avión corporativo para huir a Miami, en lugar de volar al sur del país a afianzar un negocio, hoy caía en la desgracia con la empatía cómplice de los jóvenes que abarrotan la sala.

Se burlan de la desgracia del protagonista de “Nosotros los Nobles” pero, al mismo tiempo, se conduelen de sus penurias buscando ganarse la vida “con el sudor de su frente”.

El personaje, Javi, es un Mirrey. Un joven de familia económicamente pudiente que, por voluntad del padre quien desea poner un alto a sus excesos y los de sus hermanos, inventa una desgracia financiera para hacerlo entrar en la razón de quienes viven una vida laboral que “educa y gratifica”.

      • La película de Gary Alazraki llega en el momento en que Los Mirreyes se han vuelto una expresión social definida y en evolución. Han trascendido del hijo de papi, al niño fresa, al pirrurris, al junior y, finalmente al Mirrey. Y lo han hecho rompiendo las vitrinas del escaparate en que estaban resguardados, para hacer público, gracias a las redes sociales y el internet, sus gustos, su modo de vida, sus caprichos.
      • Sin embargo, atrás de ello se oculta, como en el retrato de Dorian Grey, el rostro deformado de un sector de la sociedad que pone en riesgo, con su actitud, no solo la fortuna familiar y su prestigio, sino el desarrollo del país.
      • Pero, esta película de “Nosotros los Nobles” es una versión actualizada de otra más, filmada en 1949 por el director español Luis Buñuel, producida y actuada por dos de los hermanos Soler, Fernando y Andrés, y que cuenta una historia similar, dar un ejemplo a su familia de humildad cuando el poder económico los ha hecho perder el rumbo. ¿Qué tan cerca, o qué tan lejos, estamos de 1949, y por qué?
      • Quisiera ahora hacer referencia a otra película, pero esta del cine británico contemporáneo. Se denomina “The Riot Club (El club del disturbio), filmada en 2014, y aun no estrenada en México. Dirigida por Lone Sherfig, cuenta la historia de dos jóvenes con vínculos aristócratas que en su primer año en la Universidad de Oxford se unen a una fraternidad conocida como el Riot Club, de larga tradición en la escuela y orgullosa por el hedonismo de sus miembros, seguros de que el dinero lo compra todo, hasta el silencio. En una cena anual, a la que acuden una docena de jóvenes, se comete un brutal acto de violencia ocasionado por el exceso de drogas y alcohol ingeridos esa noche. Cuando se ven en peligro, llaman al concilio de su agrupación para que uno de sus miembros, el más nuevo y socialmente más débil, salve a todos los demás quienes tienen asegurado su futuro y prestigio en Londres.
      • O aquella del director Rob Cohen, The Skulls, que describe la historia de aspirantes a la tradicional fraternidad de Skulls and Bones. Una sociedad secreta iniciática que acepta particularmente a jóvenes aristócratas, esto es herederos dinásticos que al llegar ahí acentuaban sus privilegios y enfatizaban su impunidad y poder. Era el inicio de la brecha del poder y la impunidad. Destacados miembros los ex presidentes de EEUU George Bush padre e hijo, el ex embajador en México John Negroponte, el secretario de Estado John Kerry, entre una larga lista de políticos, empresarios y académicos influyentes.
      • Si bien, de alguna manera se asemejan, aun y cuando códigos de referencia e integración tienen un valor diferente, esto significa que ¿el Mirreynato es un fenómeno mexicano? ¿Lo importamos, lo exportamos, con cuáles características identitarias?
      • Me quedo con un párrafo demoledor:

“El Mirreynato es un régimen moral donde predominan la ostentación, la prepotencia, la impunidad, la corrupción, la discriminación, la desigualdad, el desprecio por la cultura del esfuerzo, el privilegio que otorgan las redes familiares y un pésimo funcionamiento del ascensor social. El Mirreynato es un régimen en el que todos los mexicanos, de alguna manera, participamos.”

      • Y entonces compro la frase de un personaje potosino que afirmaba que “la moral es un árbol que da moras”…
      • Dedicado a sus hijos, Santiago y Sebastián, quienes fueron cómplices voluntariamente-involuntarios de este esfuerzo, testigos del desplazamiento social de este gremio, del que los jóvenes no son ajenos, ¿qué opinión les produce el resultado de este trabajo? ¿Lo sabes? ¿Lo puedes compartir?
      • El autor tiene cuidado de hacer una relatoría muy precisa de casos que evidencian la impunidad, la corrupción y los excesos de los mirreyes. Pero, sobre todo, la to-le-ran-cia con que se asume su comportamiento social. ¿Cuál es el límite?
      • El libro nos lleva a seguir con una cámara fija la carrera desenfrenada de este grupo social. Sigamos la imagen: los vemos en la escuela, con sus amigos, en sus vacaciones, en el antro, con sus novias, con sus familias, en la revista de sociales, en sus viajes a lugares selectos del mundo, en los eventos más destacados, en el desenfreno de una noche de fiesta, en el maltrato a sus novias-amigos-familia-ayudantes-choferes-guaruras-y-cualquiera-otro-que-cruce-por-su-camino…
      • Así se muestra, además en las redes sociales. En el multicitado Mirreybook del que la revisión de las fotografías ahí publicadas por propia voluntad de quienes en ellas aparecen privilegia el estilo de vida que hoy criticamos. Sus excesos, sus lujos. Imágenes que muestran yates, antros, albercas, carros, copas, botellas, caballos y armas, como objetos que los definen. Y, además, jóvenes mujeres que apenas si salen en el 10 por ciento de las fotografías y, en todos los casos, como objeto de ornato, como accesorios.
      • En esta loca carrera por su corta, aun muy corta vida, me parecen un poco como Thelma y Louise, al borde del precipicio, tomando la decisión de apretar el acelerador y perderse en el horizonte del vacío. O, como Butch Cassidy y Sundance Kid, acorralados por las fuerzas de la ley, y que en un último acto de dignidad –o desesperación- se lanzan a tiros contra esa fuerza que, es evidente, los aniquilará en cuanto crucen la puerta que los protege. Lo que no encuentro, como en los casos anteriores, es el leit motiv, la “causa” que les convoca a ello.
      • El autor, después de este escenario, se niega a poner como epílogo un “Ya ni modo”… ¿Por qué? ¿Tenemos salidas? ¿Cuáles?
      • Quiero concluir con una frase de José Vasconcelos:

Para distinguir los libros, hace tiempo que tengo en uso una clasificación que responde a las emociones que me causan. Los divido en libros que leo sentado y libros que leo de pie. Los primeros pueden ser amenos, instructivos, bellos, ilustres, o simplemente necios y aburridos; pero, en todo caso, incapaces de arrancarnos de la actitud normal.

En cambio los hay que, apenas comenzados, nos hace levantar, como si de la tierra sacasen una fuerza que nos empuja los talones y nos obliga a esforzarnos como para subir. En éstos no leemos: declamamos, alzamos, subimos el ademán y la figura, sufrimos una verdadera transfiguración.

      • Ese es el efecto que produjo en mí la lectura de “Mirreynato. La otra discriminación” de Ricardo Raphael, un libro que se lee de pie y que honra el esfuerzo de un mexicano comprometido con su país.
      • Gracias, otra vez, Ricardo.

Vocabulario mirreynal,

por JCarlos [Revista Chilango, 2015][1]

  • Amigüi: Llamado entre lobukis para distinguirse del resto de la plebe. ‘Vente, amigüi, no te juntes con esa chusma’.
  • Antruki: Hábitat natural de los príncipes y princesas de la selva…de asfalto.
  • Beibi: Designación melosa que alude a la infancia del ‘quiubolesqué’ en turno.
  • Champú: Elixir de tradición mirrreynal necesaria en cualquier evento bien, goei.
  • Cole: Centro de estudios donde el gel en abundancia es usado por convicción propia.
  • Cubeibi: Brebaje del príncipe menos afortunado. ‘Qué oso tu cubeibi’.
  • Es el amo: Expresión de admiración sincera por un padrote. ‘Ese lord, es el amo’.
  • Goe: Forma discreta de ocultar que se desconoce el nombre del otro príncipe. ‘Está guapérrima la loba de ese goe’-
  • Haye: Denominación fraternal entre reyes proveniente de ascendencia padrotina libanesa.
  • Jaime: Supuesto siervo consagrado a complacer los caprichos del nene consentido.
  • Loba: Hermoso espécimen femenino que hace babear a quien la mira.
  • Lobster: Lobuki que escapa del mainstream: loba + hipster.
  • Lobuqui: Lobezna que deambula en el antruki y que considera la duckface como su mejor cara.
  • Mirrrey: Príncipe burgués que paga su estilo de vida con el dinero de papi.
  • Mirrreynado: Época moderna donde el príncipe copetudo llegó al mando de la mano de su loba.
  • Naquete: Zoquete plebeyo que osa dirigirse al mirrrey como si fueran iguales. ‘Este naquete me está tuteando, goe’.
  • Oso: Desliz social que provoca pena ajena y el repudio de los demás. ‘Qué oso con esa loba que se cayó en el antro’.
  • Papalord: Estatus máximo dentro de la corte mirrreynal. Como él, no hay otro. ‘Ese goe, es todo un papalord’.
  • Papaloy: Lord que todavía no alcanza un alto rango, o no figura como modelo a seguir. ‘Tranquilo, ¡el sólo es un papaloy!.
  • Prole: Forma despectiva de denominar a los menos afortunados. Usado por la hija de cierto mirrrey famoso.
  • Wannabe: Mugroso plebeyo que compra sus ropas en Outlets, baratas y cree que sus Abercrombie están cool.
  • Referencias

Publicaciones

JCarlos (2015). Vocabulario mirreynal. Consultado el 17 de marzo de 2015, de Revista Chilango. Sitio web: http://www.chilango.com/chilangonol/vocabulario-mirrreynal

Ceballos, J. (2011). Mirreybook. Consultado el 19 de marzo de 2015. de Mirreybook. Sitio web: http://www.mirreybook.tumblr.com

Nájera Espinosa, O. y Ortiz Henderson, G.. (2012). Identidades juveniles de principios del siglo xix: Los Mirreyes. Revista de Antropología Experimental no. 12, págs. 193-217.

Raphael, R. (2014). Mirreynato. La otra desigualdad. México: Temas de hoy / Planeta México.

Sabato, E. (2000). La resistencia. Argentina: Planeta Argentina.

Películas

Alazraky, G. (2013). Nosotros los Nobles. Consultado el 18 de marzo de 2015, de IMDB. Sitio web: http://www.imdb.com/title/tt2222394/?ref_=nv_sr_1

Buñuel, L. (1949). El Gran Calavera. 18 de marzo de 2015, de IMDB Sitio web: http://www.imdb.com/title/tt0041423/?ref_=fn_al_tt_1

Cohen, R. (2000). The Skulls. Consultado el 18 de marzo de 2015, de IMDB. Sitio web: http://www.imdb.com/title/tt0192614/

Soler, J. (1964). La edad de la violencia. 18 de marzo de 2015, de IMDB. Sitio web: http://www.imdb.com/title/tt0251679/?ref_=nm_flmg_act_16

Scherfig, Lone (2104). The Riot Club. Consultado el 18 de marzo de 2015, de IMDB. Sitio web: http://www.imdb.com/title/tt2717860/?ref_=rvi_tt

 

[1] http://www.chilango.com/chilangonol/vocabulario-mirrreynal

TU OPINIÓN ES IMPORTANTE

TU OPINIÓN ES IMPORTANTE

By | 2015-04-13T09:38:02+00:00 marzo 24th, 2015|