México, en el ‘mirreynato’ absoluto

mirreynato Ricardo RaphaelGUADALAJARA, JALISCO (03/NOV/14).- La calidad de vida crece en México, eso no se niega. Pero no para todos los mexicanos, asegura el periodista Ricardo Raphael al describir la desigualdad no solo económica que existe, sino también en el terreno social en el que la ostentación de bienes y poder han venido a distanciar más los niveles socioculturales entre los ciudadanos.

La culpa la tiene el “mirrey”, concepto que se designa a una persona de alto poder adquisitivo que gusta de ostentar y presumir sus bienes, además de utilizar su condición social para, prácticamente, hacer lo que les plazca, aunque esto tenga consecuencias que atenten contra la justicia y su propia vida.

Es por ello que Ricardo Raphael decidió hacer de los “mirreyes” un verdadero estudio que analiza punto por punto sus conductas, lo que ostentan y las afectaciones que no solamente han causado a su familia, sino a una sociedad en la que más de la mitad de la familias mexicanas tienen un ingreso al día de 90 pesos, mientras las familias de estos “juniors exacerbados” lograr ingresar hasta 84 mil pesos diariamente.

Así nace “Mirreynato” un mapa periodístico en el que el autor desglosa los escándalos que han sacudido a las redes sociales y a la ciudadanía entera levantando indignación mediática que reprueba los lujosos gastos y caprichos que los “mirreyes” hacen mientras el país se hunde en la miseria.

Si bien la película mexicana “Nosotros los nobles” de Gary Alazraki presentó un cómico ejemplo de cómo viven los “mirreyes”, Ricardo Raphael fue más allá de la simple crítica acertando decir que esta tribu urbana “son el síntoma más evidente de una enfermedad. Cuando a los niños les da sarampión tienen una ronchita que detrás de ellas vine algo más grave. Hay un régimen moral que los ha colocado a ellos en el centro, que son los beneficiarios del momento en que vivimos hoy. Estudiarlos no es solamente una curiosidad, su gasto y comportamiento sin explicar el país el que estamos viviendo”.

El escritor conocido por sus columnas publicadas en el diario El Universal, señala que los mirreyes no son en sí la ronchita del sarampión mexicano, sino “son el síntoma” de toda una época y generación.

“Es un régimen donde la ostentación importa mucho, una ostentación mezclada con impunidad. Yo ostento para decirte a ti que tengo poder económico y algo más: poder social y político. Esa ostentación genera un halo de impunidad donde lo que yo haga va tener consecuencias distintas que si las haces tú. La impunidad trae desigualdad”.

El periodista añade que esto está ligado a una sociedad profundamente desigual en temas económicos, profundamente discriminada donde el elevador social está descompuesto, pues “si naciste abajo no subes y si naciste abajo no bajas y donde la educación dejó de ser el elemento que permitía mejorar tus circunstancias”.

“Ostentación, impunidad, corrupción, discriminación, desigualdad, elevador social descompuesto y educación que no funciona, estas características son el régimen en el que vivimos, son el mirreynato, y mi convocatoria es a derrumbarlo, no digo que hagamos la revolución, sino a enfrentar los valores que están detrás de este régimen”.

Comenta que la ostentación en México ha crecido, pues aunque la imagen del “junior” ya estaba en México, ahora es un modelo “exacerbado y la pregunta es por qué se exacerbó, porque se volvió más necesitado de ostentar. Las redes sociales juegan un papel fundamental porque ahora estos que tienen recursos lo que están haciendo es competir entre sí para ver quién tiene más dinero, quién despierta más envidia, y si me envidian es porque son importante, poderoso”.

EL INFORMADOR / NORMA GUTIÉRREZ