Despierta simpatía rápido. Da la impresión de que es fácil acercarse a ella. Es prudente, no es frívola, entiende bien la complejidad de la política. Resulta artificial ligarla con la corrupción. Su nombre provoca reconocimiento amplio. Es mujer en una época de juegos de poder muy masculinos. Como primera dama fue sobria y responsable, no resbaló una sola vez en seis años.

Pertenece a una familia que anima buenas referencias dentro del Partido Acción Nacional. Ya fue diputada local y federal. Porque su marido fue presidente de la República, ella detuvo el ascenso notable que traía su carrera pública.

Margarita Zavala Gómez del Campo tiene sin duda atributos para regresar a la política. Credenciales que en esta época de enojo ciudadano, en contra de los líderes tradicionales de partido, pueden trocarse en oro molido.

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