Libro del mes: Ricardo Raphael, “Mirreynato”

Por Andrew Paxman

Jorge Emilio González “El Niño Verde”, Luis Miguel y Roberto Palazuelos, las abusivas Ladies de Polanco y Lady Profeco, y los varios hijos de gobernadores y líderes sindicales que suben fotos a Facebook de sus Ferraris y sus fines en Bahamas y Barcelona… ¿Qué tienen todos en común?

O por su insistencia en impunidad, su alarde de estilos de vida jet-set y cuerpos bronceados hasta anaranjados, o por su ostentación de un sentido de privilegio que incluso cae en un abierto racismo, todos son síntomas de una nueva etapa en la evolución política, económica y social de México. Todos ilustran la llegada de un “Mirreynato”.

Esa es la palabra indicada. Hace poco más de dos siglos, se concluyó el Virreinato, una época caracterizada por enormes desigualdades y un lavado de celebro colectivo que facilitó el elogio de todo europeo.

Ahora vivimos en un Mirreynato, donde las mismas tendencias se lucen, más las actividades desvergonzadas de los muy ricos y muy consentidos “mirreyes”. Acabada la dictadura perfecta del PRI—que cualquier que fueran sus defectos intentó por su retórica promover una sociedad igualitaria—, las divisiones sociales y los privilegios de unos cuantos sobresalen en todo su ridículo esplendor.

Tal es la tesis del entretenido pero perturbador libro de Ricardo Raphael,Mirreynato. La otra desigualdad. Los que conocen al autor por su programa televisivo de entrevistas Espiral, ya saben que Raphael tiene el don de tratar de temas serias con una bien equilibrada mezcla de análisis agudo, preguntas perspicaces y un toque de humor, aciertos de nuevo evidentes aquí.

Abre con la historia del joven Jorge Alberto López Amores, hijo del procurador de justicia de Chiapas, quien durante el Mundial de 2014 se lanzó de un crucero en un intento aparatoso de detener el barco. Su brevísima aventura ofrece una pequeña historia moralista: lo que sucede cuando convergen el dinero sospechosamente acumulado, el egoísmo varonil y el alcohol. Concluye el autor: “tomó vuelo y brincó en dirección al mar que, doce segundos y cincuenta metros después, se la tragó sin devolverlo nunca más a la superficie”.

Mirryenato está lleno de oraciones igualmente amenas. En su insistencia en mantener una vida socialmente exclusiva, el mirrey “es un personaje que intenta volar sobre lo que percibe como un pantano, y en el intento por no manchar su plumaje despoja al otro de su dignidad”. (Aludiendo de nuevo a Carlos Cuauhtémoc Sánchez, se podría añadir que el mayor éxtasis de su juventud ocurre cuando un mirrey se vea en el espejo).

Texto completo en: Arena Pública