Los empresarios no marchan por las calles y sin embargo son prácticamente los únicos que han merecido audiencia. Dos reuniones obtuvo el poder económico y ninguna cita las personas que llevan más de un mes saliendo a la calle para protestar. A excepción de los padres de los normalistas desaparecidos, a los que se convocó en una sola ocasión, en la agenda no ha habido lugar para un diálogo que vaya más allá de los invitados de siempre.

Reporta la prensa que el lunes asistieron a la casa presidencial alrededor de 70 destacados empresarios mexicanos y el viernes volvieron casi 200; todos integrantes selectos de “le Tout-Mexico” —como solía llamarse a sí misma la élite durante el Porfiriato— cuyos adherentes de entonces y los de ahora representan un número pequeño. En un país donde el 46% de la riqueza mexicana se encuentra concentrada en las manos del 10% de la población más pudiente, el tamaño de la reunión es consecuencia.

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