Ahora que se estrenó el capítulo siete de la saga concebida por George Lucas ratifico mi pertenencia a la generación Star Wars. Luke Skywalker, Han Solo, Obi-Wan Kenobi o la Princesa Leia son personajes que me devuelven una sensación de infancia, tan intensa como el suflé de espinaca que hacían en casa de mi abuela.

Verlos ahora tan mayores en El despertar de la fuerza me hizo sentir ídem y los resortes de la memoria reaccionaron. No identifico otro motivo cinematográfico que me permita recorrer las experiencias de mi generación con igual afecto.

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