¿Cuántos como él seguirán siendo víctimas de ejecución extrajudicial cometida por el Ejército mexicano? Ni su caso ni su nombre merecen seguir enterrados, aunque los soldados así lo hayan pretendido.

Esta vez se trata de un funcionario ejemplar del Estado mexicano: Jorge Antonio Parral Rabadán, quien hasta el 26 de abril de 2010 fuera administrador del puente internacional de Camargo, Tamaulipas.

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