No conozco otro sitio que con tanta ostentación simbolice los descuentos entre México y Estados Unidos. En San Jacinto, Texas, hay un obelisco de 172 metros de altura que mira al mar con el propósito de recordar el día en que Sam Houston humilló a Antonio López de Santa Anna.

El martes 20 de abril de 1836 se celebró una batalla cuyo recuerdo aún sirve para alimentar todo tipo de odios y xenofobias. Vale recordarla en estos días cuando, de ambos lados, ha resurgido el monstruo del miedo mutuo.

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