Otra vez estamos atrapados por los extremos de la intolerancia. De un lado un gobierno sordo, del otro un liderazgo magisterial ciego. El ambiente que los dos provocan es asfixiante y sin embargo hay quien es capaz de imponer un tono inteligente a la conversación.

El domingo pasado, después de la tragedia de Nochixtlán, 32 presidencias municipales de la mixteca oaxaqueña signaron una carta que debería ser leída y escuchada por toda persona a quien este país le duela.

Transcribo algunos párrafos de esta misiva dirigida a los hombres y mujeres de buen entendimiento.

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