Hasta que se pruebe lo contrario, las Fuerzas Armadas mexicanas están integradas por seres humanos y como es propio a su naturaleza, estos especímenes suelen cometer errores.

No se entiende por qué tanta excitación frente a un hecho obvio. En los últimos 20 años las personas que conforman al Ejército mexicano han cometido fallas.

Desde la traición del general Gutiérrez Rebollo, pasando por la deserción de los GAFES —que fundarían al grupo de Los Zetas— y hasta el más reciente episodio de Tlatlaya, la ciencia de la estadística comprueba que las Fuerzas Armadas mexicanas son falibles.

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