La extorsión debería quitarle el sueño al presidente de México

A dos años de conmemorar su toma de posesión como presidente de México, Andrés Manuel López Obrador reconoce que son tres los temas que le han quitado el sueño: la pandemia de COVID-19, la crisis económica y los ataques políticos asestados por los medios de comunicación y sus adversarios, a quienes él llama “los conservadores”.

Sorprende que el tema de la violencia no esté en la lista de sus preocupaciones. ¿Creerá el presidente que por no mencionarlo deja de existir como una preocupación para los ciudadanos?.

La tasa de homicidios dolosos sigue creciendo. A pesar del confinamiento, este 2020 aumentó 7.9% con respecto al año previo. En promedio hay 3,000 asesinatos mensuales a nivel nacional. El otro indicador que alerta respecto al grado de violencia que se vive en el país es el de la extorsión, en su modalidad de cobro por “derecho de piso”.

Se trata de un negocio mediante el cual las organizaciones criminales obtienen ingresos importantes a través de amenazas creíbles. Se exige a las personas un pago periódico a cambio de la realización de actividades que deberían ser normales. Afecta principalmente a los negocios, pero también son víctimas las personas que se dedican a actividades tan diversas como la albañilería, la carpintería o la venta de frutas en mercados sobre ruedas.