La democracia latinoamericana del siglo XXI

Acompañada por el boom económico de China y bajo el manto de las izquierdas, que por momentos abarcó prácticamente a toda la región, América Latina vivió en los primeros años del nuevo siglo una época de crecimiento,  combate a la pobreza y democratización. Entre dos tradiciones políticas, el viejo populismo y la socialdemocracia, Latinoamérica se preparaba para encarar los nuevos conflictos de la región. Sin embargo, la crisis económica surgida en 2008-2009, los inacabables escándalos de corrupción, el estrago del narcotráfico y la desaceleración de Beijing amenazan con cambiar el rostro democrático del subcontinente.

En Guatemala las cúpulas militares vuelven a enfrentarse. En Cuba —aún con Barack Obama en el mismo cuarto— Raúl Castro afirma el autoritarismo de la isla frente a la prensa internacional. En Venezuela el poder ejecutivo de Nicolás Maduro bloquea sistemáticamente al parlamento de oposición desde el Tribunal Supremo. En Perú, Keiko Fujimori vapulea a sus contrincantes electorales, con la promesa de indultar a su padre, un preso por crímenes de lesa humanidad, y amenaza con la vuelta del autoritarismo. En Brasil, en ruinas económicas, Dilma Rousseff advierte de un intento de golpe de estado en su contra. En Argentina, Mauricio Macri es interrogado por un juez sobre supuesta evasión fiscal, tras la investigación de los Panama Papers, mientras Michelle Bachelet, en Chile, se enfrenta a una ciudadanía crítica que la fustiga por actos de corrupción que implican directamente a sus familiares.

¿Cuál es el estado de la democracia latinoamericana? ¿Las instituciones políticas de la región pueden encarar con éxito las dificultades económicas sin caer en la salida sencilla de los populismos mesiánicos? ¿Qué esperar de la batalla entre izquierdas y derechas en la región?