¿Cómo llamar a aquél que triunfa y no es capaz de darse cuenta? ¿Cómo nombrar a quien nada satisface? ¿Qué adjetivo usar para quien se volvió adicto a la protesta? ¿De qué manera conjurar el enamoramiento con los méritos propios y el desprecio por los ajenos? ¿Cuál es el remedio a la excesiva admiración hacia uno mismo?

¿Qué hacer con el más mezquino de nuestros vicios sociales: la vanidad?

El martes de esta semana la sociedad obtuvo un logro extraordinario. Por primera vez en la historia del país una iniciativa ciudadana fue aprobada por el Senado de la República en prácticamente todos sus términos.

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