Afirma Aurelio Nuño que sin la reforma educativa México no tiene ningún futuro. Y tiene razón. Donde no la tiene es cuando supone que ésta sólo será posible a través del control autoritario sobre el liderazgo y la organización de los maestros.

Una reforma educativa cuya flecha apunta hacia el futuro desde un arco fabricado en la antidemocracia del pasado: este es el elefante que ocupa la inmensa oficina del secretario de Educación.

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