La casa del Tucán es un chiquero

Nunca ha sido distinto. Desde que se fundó fue un negocio, primero familiar y luego de un grupo de amigos. Es el partido del Mirreynato. De este régimen corrupto que nació con la agonía del siglo pasado y que, por complicidad de la élite gobernante, goza todavía de cabal salud.

De todo ha habido en el chiquero del Tucán: desde niños chamaqueados hasta búlgaras que supuestamente se suicidaron, yates, y alcoholímetro, negocios con propaganda electoral, compra de voto y publicidad tramposa.

Ese partido no tiene remedio. Como nació, morirá: podrido.

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