“¿Pero qué necesidad, para qué tanto problema?”, le habría preguntado Juan Gabriel a Nicolás Alvarado, después de leer su polémico texto, No me gusta Juanga.

Luego habría añadido “déjame (morir) de esta manera, no hay necesidad que me desprecies, ponte en mi lugar, a ver qué harías.”

Me imagino esta conversación entre Juanga Y Nico, (así se nombra Nicolás Alvarado en su círculo próximo), como una charla divertida y a la vez cargada de sarcasmo.

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