Innsbruck y los juicios orales

A partir del mes de junio de este año, el sistema federal de justicia penal va a experimentar una revolución cuyas consecuencias son aún difíciles de prever.

Dejaremos de utilizar el sistema inquisitorial, donde las personas acusadas son culpables hasta que se demuestre lo contrario, y pasaremos a otro, llamado acusatorio o adversarial, que sigue la lógica opuesta: las personas son inocentes hasta que la autoridad sea capaz de probar su culpabilidad.

La gran diferencia entre uno y otro sistema radica en que en el segundo las pruebas aportadas por la autoridad investigadora son la llave que abre y cierra la puerta de las prisiones.

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