Imperio de los mirreyes

Por: Carlos Requena

Si la juventud es, como dicen algunos a modo de verdad irrefutable, el futuro de la sociedad, entonces es hora de sonar la alarma. La dinámica poblacional en México coloca a quienes tienen menos de 26 años en un grupo vulnerable, turbulento y muy numeroso, que representa la mitad de la población, según el Inegi de Eduardo Sojo. Esas mujeres y hombres mozos constituyen un conjunto extremadamente diverso, reflejo de las desigualdades.

En este país donde millones de jóvenes sufren pobreza y sobreviven sin poder estudiar, viajar o tener un trabajo digno, también hay espacio para otro grupo cuya situación es diametralmente distinta; un grupo privilegiado pero altamente selecto, en el cual superviven con jactancia, prepotencia, vanidad y egoísmo.

Esos miembros selectos de mexicanas y mexicanos se caracterizan por convertir las redes sociales en marcos para sus fotos, incluidos los selfies, en lugares exclusivos, con atractivas compañías, lujosos autos, relojes, yates y aviones; ansiosos de mostrar sus arduos esfuerzos por lo que parece ser su único objetivo de vida: divertirse. Esa juventud conocida como los mirreyes desfila entre exhibidores de marcas exclusivas y shopping malls. Parece haber sido importada de Dubai o del principado de Mónaco, aunque hay quienes prefieren comparar su estilo de vida con el de los hijos de los capos nice del narcotráfico. Lo más preocupante no es su afición por disfrutar privilegios gratuitos, ni siquiera su total indiferencia ante la adversa y lastimosa situación de sus paisanos, sino su desprecio por la ley.

Recientemente, el periodista David Agren publicó en el semanario canadiense Maclean’s un interesante artículo titulado “The brattiest pack in Mexico”, algo así como “La pandilla de malcriados en México”, en el que describe a una generación desbocada de adolescentes mimados y apapachados por la élite gobernante, quienes han superado a los antiguos juniors y que, para colmo de males, se perfilan como los futuros líderes de México, herederos de grandes capitales.

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