Hijo de la Guerra – Vanguardia

Las narraciones del Z9 son tan apasionantes como el vía crucis del propio investigador para documentar paso a paso qué es verdadero, qué es una exageración o qué es falso

Jorge Zepeda PattersonHace unos años, Ricardo Raphael se encontró lo que para cualquier periodista habría sido la veta de oro más apetecida, el número ganador del boleto del avión presidencial. Para ponerlo en términos más actuales: un hombre desde la cárcel decía ser uno de los fundadores de los Zetas, a quien se creía muerto, y estaba dispuesto a revelar todos sus secretos.

Como buen periodista que es, Raphael se zambulló de brazos abiertos en el corazón de las tinieblas. Durante más de un año, cada miércoles, acudió puntualmente a lo que se convirtió en un destilado de horrores. Semana a semana, Ricardo se fue llenando de sangre, cuerpos desmembrados, secretos inconfesados, un inventario puntual y desde abajo de cómo se fue pudriendo eso que ahora nos tiene con más de 200 mil muertos.

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