Gilberto Bosques, un héroe mexicano

Durante los años más convulsos de la Segunda Guerra Mundial, el Cónsul Gilberto Bosques arriesgó su vida para cumplir con las órdenes de Lázaro Cárdenas: ayudar a los exiliados españoles a llegar a México desde el Consulado General de Francia. Instalado en Marsella, otorgó entre 30,000 y 40,000 visados que literalmente salvaron la vida de los refugiados frente a los campos de concentración teutones. Recientemente en Marsella, autoridades francesas y el Embajador mexicano en París, Agustín García, develaron una placa con el nombre del Cónsul, haciendo honor a un diplomático extraordinario y continuando el estrechamiento de la relación francomexicana.