Generosidad en México

La respuesta para enfrentar problemas públicos gigantescos no siempre debe provenir del Estado. Los empresarios más ricos del planeta, como Bill Gates, George Soros o Mark Zuckerberg, invierten miles de millones de dólares en causas sociales como el combate a enfermedades, la solidez de la democracia liberal en el mundo, el acceso a la educación o el combate a la pobreza. 

En México, sin embargo, domina la impresión de que las élites económicas se han mostrado incipientes y reacias a participar en la construcción de un robusto ecosistema filantrópico nacional. En concordancia, el ciudadano de a pié, crítico con el pobre desempeño del gobierno, tiende a ignorar financieramente a las instituciones no lucrativas que buscan catalizar el desarrollo económico y social del país.

¿Es correcta esta percepción negativa sobre la filantropía en México? ¿Por qué nuestra generosidad es menor a la de nuestros vecinos? ¿Es la filantropía el camino correcto para equilibrar la dispar acumulación de capital y enfrentar la pobreza — o, como aduce Carlos Slim, debemos apostar por la creación y no la donación de empresas?