Dice el refrán que en arca abierta hasta el más justo peca. ¿De qué tamaño sería el robo si no se tratara de un cofre con monedas de oro sino de la cueva de Ali Babá y los cuarenta ladrones?

El caso de las medicinas apócrifas distribuidas en los 29 hospitales de Veracruz que atienden a los beneficios del Seguro Popular advierte cuán podrido y corrupto está el sistema de compras en el sector salud (EL UNIVERSAL, 18 de enero de 2017).

Para leer columna completa: Clic aquí

Previous post La candidatura presidencial de Carlos Slim
Next post Trump frente a Latinoamérica