Fascinación por “El Chapo”

Eran días de fiesta decembrina y la pólvora reventó por los cielos para festejar. En medio del sonido de los cohetes un grupo de niños jugaba a la guerra. “¡Yo traigo una pistola!”, dijo uno; “Yo, la ametralladora!”, replicó otro. “¡Yo soy El Chapo Guzmán!”, gritó una niña con apenas seis años de edad.

Durante mi infancia contábamos con otras vidas ejemplares. No me atrevería a valorar si mejores o peores, pero ciertamente no había en el santoral ningún narcotraficante.

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