Contrario a las expectativas de la prensa internacional, la rampante tasa de inflación, la precariedad de la escasez de productos básicos, la violencia desbordada –que triplica las cifras de la peor crisis mexicana en 2011-, la autoritaria persecución a la oposición y la ausencia del carisma populista de Hugo Chávez han reactivado, al menos parcialmente, la competitividad democrática en Venezuela. a heterogénea Mesa de Unidad Democrática (MUD) ha dado un fuerte golpe electoral al Partido Socialista Unido de Venezuela, encabezado por Maduro, que a 17 años del arribo de Chávez al poder fue vapuleado en las urnas. El resultado de las elecciones parlamentarias es doblemente contundente: la participación supera el 75% y la MUD adquiere dos veces más escaños que el socialismo de Maduro.

La victoria en el parlamento es tal que dotará a la MUD de una mayoría lo suficientemente cuantiosa como para legislar y remover autoridades, como los jueces de la Corte Suprema. ¿Se han reactivado los contrapesos constitucionales frente a Maduro? Aunado al desplome del petróleo, ¿estamos frente a la apertura económica de Venezuela? ¿Comienza a caer el paraguas regional del socialismo del siglo XXI?

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