Las fotografías que les han tomado juntos dicen que hay química. El presidente y Raúl Plascencia Villanueva simpatizan. Todas las imágenes de ellos que aparecen en la red muestran sonrisas y apapachos mutuos. Que nadie se engañe, entre ambos hay un buen entendimiento que podría prolongarse si el defensor nacional de los derechos humanos fuera reelecto por el Senado.

Por sobre todas las cosas Plascencia quiere el voto favorable del presidente. A penas hace diez días, en la inauguración del Congreso Internacional del Ombudsman, celebrado en la ciudad de México, presentó a EPN como un mandatario modelo. Dijo sin rubor, frente a varias decenas de extranjeros, y también del aludido: “Esperamos que todos los jefes de Estado de la región iberoamericana puedan seguir (su) ejemplo”.

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