El poeta deshabitado camina de nuevo

Es más difícil hacerse oír en la familia.

“La confianza apesta,” dice el refrán, y en política es doblemente cierto.

Cuando el adversario es distante, emocional e ideológicamente, resulta fácil plantarse y reclamar; más penoso es reaccionar en el contexto contrario.

En 2011 Javier Sicilia encabezó un largo peregrinar que llegó a Ciudad Juárez: “el epicentro del dolor”. A su paso el poeta fue levantando la voz de las víctimas y sus familiares.

Quién conoce la fuerza de las palabras, sabe que el volumen lo es todo cuando ha de enfrentarse la injusticia.

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