El Papa en México

Por vez primera el Obispo de Roma, el Papa Francisco, pertenece a la Compañía de Jesús: una orden religiosa dedicada primordialmente a la evangelización y a la educación misionera a partir de la prédica religiosa más solidaria y empática frente al pobre y al débil. Los Jesuitas ocupan, dentro del catolicismo, el flanco izquierdo de la Iglesia y, desde el Vaticano, han comenzado un proceso reformista en el seno del debilitado catolicismo mundial.

Francisco ha sido defendido como progresista, abriendo procesos en contra de pederastas, llamando a la tolerancia étnica frente a los migrantes, hermanándose con musulmanes en Kenia, o intentando suavizar la posición católica en contra de los divorciados. Sin embargo, el Sumo Pontífice ha sido criticado por sus silencios, por ignorar la opresión autoritaria de los Castro en su reciente visita a Cuba —negándose a reunirse con la exánime oposición al comunismo caribeño— o callando frente a la persecución sistemática en contra de los homosexuales en su visita por África.

¿Qué versión del Papa tendremos en México: el beligerante o el diplomático? ¿Cómo se encauzan las raíces jesuitas de Francisco en el ajedrez político y la situación de derechos humanos que atraviesa el país? Ricardo Raphael, desde la Universidad Iberoaméricana, deconstruye con expertos de la Compañía de Jesús a la persona que está detrás del personaje.