Me temo que todavía hay muchos mexicanos que no se la alcanzan a creer: la democracia y el dialogo son la manera más prolífica, más productiva, de construir sociedad y construir progreso para el país. Hay muchos que todavía buscan la manera de imponer su voluntad. Unos están sentados en las sillas del poder y desde ahí lo que hacen es cerrar una y otra vez las puertas del diálogo, de la negociación, de la construcción de acuerdos.

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One thought on “¿Qué hacer con la sociología del extremismo?

  1. Muy a propósito de este tu comentario Rafael, viene el artículo que el día de hoy publica el diario La Jornada, “El DF: ¿un protoparadigma?” del maestro Ilan Semo, y cito un extracto “Los manifestantes, afirmaba un estudiante probablemente de la carrera de sociología, crean un ambiente civil que inhibiría la violencia. “Entre las balas del narco y los manifestantes –decía–, prefiero los manifestantes.”
    Y no puedo estar mas de acuerdo con este estudiante de la ciudad fronteriza de Tijuana, ¿Puesto que, acaso queremos cancelar las libertades de la gente?, cuando se desgarran las ropas aduciendo que la violencia que ejercen o su extremismo es contrario a la democracia -cual democracia, pregunto yo- aquella en la que los grandes detentadores, los fácticos, imponen las condiciones en que debemos conducirnos? Que otras vías tienen para expresar sus inconformidades, cuando los pactos por México y tantos otros se desgastan en los recintos de la “democracia”? Dejariamos de observar alrededor para darnos cuenta que no es una situación privativa México, sino mundial, es el hartazgo de la gente de a pie, porque dicha “democracia” sólo sirve a unos cuantos o mejor dicho es utilizada por ellos, manipulada, creada.

    Por eso yo como ese amigo fronterizo, “Entre las balas del narco y los manifestantes –digo–, prefiero los manifestantes.”

    Un saludo afectuoso

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