Alimentado por cálidas corrientes marinas, el huracán Patricia se convirtió en el huracán más potente jamás registrado en la historia del planeta, pues sus vientos superaron los 325 kilómetros por hora. El poder de Patricia fue tal que la escala Saffir-Simpson, la medida internacionalmente empleada para evaluar la fuerza de un huracán, era insuficiente para tipificar con precisión al fenómeno. En esta ocasión, la complicada orografía del occidente mexicano logró diezmar al huracán pero, más temprano que tarde, el calentamiento global nos presentará en alguna cuenca oceánica un nuevo huracán de potencia similar.

En París se discute la nueva agenda internacional que buscará, por fin, llegar a un acuerdo vinculante que limite las emisiones de gases de efecto invernadero y que haga frente al más grande desafío para el futuro de la humanidad. Las expectativas son muy altas, lo que a su vez eleva el costo de otro estrepitoso fracaso.

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