Contra réplica a María Isabel Miranda de Wallace

Quiero respetar su dolor sin verme obligado, por ese motivo, a cerrar los ojos ante un expediente que despierta dudas cuya naturaleza va más allá de lo razonable. 

Comienzo por coincidir con usted: no tengo madre, porque lamentablemente murió en febrero del año pasado. 

No puedo coincidir, sin embargo, a propósito de la participación del ministro en retiro, José Ramón Cossío, en el seminario sobre Violencia y Paz, organizado por Sergio Aguayo y el Colegio de México el 18 de junio de este año. 

Usted no estuvo presente y le puedo asegurar que nada de lo que ahí se dijo invade la jurisdicción de ningún tribunal. Se trató de un ejercicio meramente académico.

Otras puntualizaciones:

  1. La primera acta en el tiempo ante el registro civil indica que los apellidos de Hugo Alberto son Miranda León. 
  2. Tocará a los jueces valorar los documentos médicos que sí existen en el expediente y qué sí sugieren tortura. En el caso de Jacobo Tagle Dobín el protocolo resultó positivo, sin ninguna ambigüedad. 
  3. La gota de sangre encontrada en el departamento 4 de Perugino 6 no existe más, sin embargo, subsiste una prueba documental. En ella se establece que la evidencia corresponde, por sus marcadores genéticos –en simultáneo– al señor José Enrique del Socorro Wallace y a usted. Dado que el padre biológico de la persona desaparecida es Carlos León Miranda, pude preverse que dicha prueba será desechada por los magistrados del tribunal. 
  4. En efecto, existe una factura donde alguien compró una motosierra en una tienda Wallmart, la madrugada del 12 de julio de 2005. Pero esta evidencia es circunstancial: pudo ser cualquiera de los 20 millones de habitantes del valle de México, o inclusive un turista visitante, ya que no hay evidencia, distinta a la autoconfesión, que ligue a esta factura con el caso. 
  5. Los gastos realizados con las tarjetas de Hugo Alberto León Miranda se celebraron después de la fecha de su supuesta desaparición. En junio de 2005 los cobros realizados por los establecimientos no solían tardar más de dos días en reflejarse en el estado de cuenta de cliente. Los documentos que prueban esta afirmación están contenidos en el expediente.
  6. Los supuestos secuestradores no han sido sentenciados en primera instancia por crímenes distintos al secuestro de su hijo y los procesos a los que usted se refiere, en efecto, transitan por una penosa reposición porque el juez valoró que no tienen pies ni cabeza. 

Para que las personas permanezcan en la cárcel la justicia debe probar su culpabilidad, más allá de cualquier duda razonable. Me temo que en este caso las dudas son abrumadoramente mayores que las certidumbres.  


RESPUESTA A COLUMNA DE RICARDO RAPHAEL DEL 4 JULIO 2019

Si el señor Ricardo Raphael tuviera madre entendería la lucha que he enfrentado al haber perdido a mi hijo a manos del crimen organizado, después de que lo secuestraron y asesinaron. Le respondo lo siguiente:

Está usted equivocado, mi reclamo al ex Ministro Cossío no fue participar en el Foro, es el que se haya convertido en juez público de un caso que está por resolver un Tribunal Colegiado, impidiendo la libre jurisdicción.

Efectivamente; es un atrevimiento que usted sin conocer el caso, realice cuestionamientos; sin investigar, estudiar las pruebas y sentencias; convirtiéndose en defensor de los delincuentes y creando confusión en la opinión pública

1. Durante 14 años no he obtenido ni justicia ni paz, es indignante que para un académico hoy periodista, sea más importante el nombre de una persona y no el crimen que sufrió. 

Le guste o no mi hijo se llama Hugo Alberto Wallace Miranda.

Cuando se refiere a que mi hijo supuestamente fue secuestrado y asesinado, lo invito, aun conociendo sus limitaciones, a leer, revisar, estudiar, analizar y comprender todas y cada una de las constancias de los 72 tomos del expediente que se ha integrado con motivo del caso, de donde se desprende que si existió secuestro y homicidio de la víctima.

2. Una vez más miente usted al afirmar que existen “auto confesiones” y que fueron obtenidas por medios irregulares y violentos. 

Le exijo las pruebas en las que basa su afirmación o de lo contrario se retracte; no existe constancia alguna de su dicho. A varios de los procesados se les han practicado protocolos de Estambul de los que se desprende que no han padecido la tortura que refiere.

3. Usted indica que tres de los procesados se auto inculparon.

Lo cierto es que ante el cúmulo de evidencia que los inculpa; tres de ellos confesaron de manera libre su participación, asimismo el líder de la banda declaró ante un Juez, la planeación y realización del secuestro de mi hijo; así como su muerte y cómo deshacerse del cuerpo.

4. Opina que no coinciden las confesiones con la evidencia científica. 

Su opinión es incoherente, por decir lo menos; un Juzgador y Magistrados de los Tribunales Colegiados Federales que han analizado el expediente de manera integral concluyeron lo contrario.

5. Usted señala que la sangre encontrada en la casa de seguridad “podría” haber sido sembrada.

No hay duda que la sangre encontrada en el lugar de los hechos corresponde a mi hijo; está acreditado con diversas pruebas periciales, aporte las pruebas que tiene para hacer tan temeraria afirmación.

6. En cuanto a su incredulidad de que la víctima fue cercenada; como madre quisiera que no hubiese sido cierto sin embargo existen constancias que acreditan lo confesado por los secuestradores al indicar como planearon la forma de deshacerse del cuerpo. Fueron a una tienda de autoservicio, donde compraron una sierra y otros elementos para deshacerse de su cuerpo, hay constancia en un oficio emitido por la propia tienda, de la hora y artículos descritos por los secuestradores.

7. De forma dolosa expone los registros de compra y pagos programados por diversos prestadores de servicios, como compras realizadas en fechas posteriores al secuestro.

Usted no entiende la diferencia entre fecha de compra y fecha de cargo y menos los gastos programados. 

8. Usted afirma que es falso que los delincuentes hayan participado en otros crímenes. Para su conocimiento si existen sentencias por haber cometido otros secuestros y lo que hubo fue reposición de procedimiento, que no implica que no hayan participado en los mismos. Algunos de ellos son: seis secuestros, tres homicidios, violación, entre otros. 

En México la violencia, la injusticia y la impunidad nos están devorando, no convierta en héroes a los delincuentes y no los haga víctimas, quienes secuestran, matan y violan deben permanecer en las cárceles y no en la calle.

https://www.eluniversal.com.mx/columna/ricardo-raphael/nacion/alarma-fundada-de-isabel-miranda-de-wallace

https://amp.eluniversal.com.mx/amp/note/amp/eluniversal/1677823

https://amp.eluniversal.com.mx/amp/note/amp/eluniversal/1670584