Contra el espionaje, el periodismo

Espiar se ha vuelto una actividad muy barata. El desarrollo de la tecnología y la gran cantidad de detectives desempleados hacen una mala combinación.

La red está abarrotada por empresas que ofrecen todo tipo de servicios violatorios de intimidad: intercepciones telefónicas, grabación de audio y video, fotografía y rastreo de personas, identificación de hablantes, transcripción y edición de conversaciones.

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