Cienfuegos y el riesgo del carpetazo

El regreso al país del general Salvador Cienfuegos exhibió el tamaño de la desconfianza que existe entre los gobiernos de Estados Unidos y México. Esta fractura trasciende la relación entre los presidentes. El divorcio es estructural y ha sido alimentado por una historia tan fallida como reiterada en la cooperación contra el crimen trasnacional. El gobierno mexicano reclamó al vecino por no haber informado de la investigación que hizo la DEA a propósito de las actividades del general y, peor aún, por desconocer las acusaciones que llevaron a su detención.

abe inferir que el gobierno de Estados Unidos no informó del hecho porque sabía, como sucedió, que el proceso judicial enderezado contra Cienfuegos naufragaría en cuanto el gobierno mexicano se enterara. Tuvo la cancillería mexicana que amenazar con cerrar la puerta a la DEA para que los términos de la conversación se modificaran. Si la desconfianza entre las instituciones es tan grande que los homólogos de ambos países no son capaces de conversar sobre la persecución de un personaje políticamente relevante, cabe temer que en ningún otro tema podría haber acuerdo.