Fue Jesús Murillo Karam quien lo dijo primero: “¿qué habría pasado si el Ejército hubiera salido en ese momento, a quién hubiera apoyado? Obviamente a la autoridad, hubiera sido peor, mucho peor, qué bueno que no salió.”

¿Mucho peor para quién? Es difícil imaginar una circunstancia más infame para las víctimas o sus familiares: mayor violencia contra esos jóvenes normalistas era imposible.

Cuando pronunció aquellas palabras muy probablemente el procurador estaba pensando en el Estado mexicano. De haber participado las Fuerzas Armadas en la masacre del 26 de septiembre, el daño a las actuales instituciones nacionales sería irremediable.

Para leer columna completa: Clic aquí

Previous post Perspectivas económicas 2015
Next post Ejército, ¿constitucional?