Apenas la peor fase de la pandemia

Manuel comenzó con síntomas hace siete días. Ha experimentado los más comunes: diarrea, fiebre, inapetencia y, a partir del viernes, oxigenación insuficiente. Dada la saturación del sistema de salud, el médico recomendó atenderlo en casa. Propuso también la renta de oxígeno para estabilizarlo. La familia llamó a las compañías que prestan ese servicio. En el primer intento, una máquina contestadora informó que no contaban con equipos. Lo mismo sucedió en las siguientes 10 ocasiones. 

Transcurrieron dos días hasta que la familia de Manuel logró comprar un concentrador de oxígeno cuyo costo fue de 35 mil pesos, varios meses del salario de ese hogar. Un préstamo y mucha fe tienen desde ayer a sus seres queridos en vilo. La semana pasada, Pepe se despertó a media noche porque no podía respirar. La sensación de asfixia era tanta que su esposa llamó a una ambulancia. Cuando llegaron a recogerlo, no lograba saturar por encima de 35 por ciento. Uno de los enfermeros se sorprendió de que siguiera con vida.