Salud y economía son aspiraciones que el coronavirus ha divorciado. Para reducir el riesgo sanitario de la pandemia es necesario limitar severamente la actividad económica.

Este es el consenso mundial frente al cual resulta arbitrario oponerse. Sin embargo, no existe el mismo consenso a propósito del momento en que deban levantarse las principales restricciones.

China, por ejemplo, que comenzó a enfrentar la epidemia hace seis meses, no ha permitido aún que niñas y niños regresen a sus escuelas. A pesar de que algunas regiones han ido volviendo despacio a la normalidad, la mitad del país continúa paralizado.

Para leer columna completa click: aquí