¿Abrogar qué?

La demagogia no es una tara que pueda esconderse. Quien la practica termina exhibido por tramposo.

Y es que no hay mentira que pueda permanecer oculta en el tiempo cuando lo que se quiere es priorizar la ambición política sobre el interés de la mayoría.

Está en lo cierto Manuel Gil Antón, cuando advierte en estas páginas (16/07/16), que se han equivocado quienes quisieron utilizar el serrucho para sacar un tornillo. En el tema educativo, como en muchos otros, la evaluación es un instrumento que sirve para medir, pero no cabe convertirla en la varita mágica que corrige todos los demás vicios de la educación.

Eso fue demagógico.

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